Actualidad | 3 ENE 2019

Irene: "Creemos en salir al campo y competir contra cualquiera"

En su primera temporada como entrenadora del primer equipo del Rayo, las de Vallecas son sextas y son uno de los conjuntos más competitivos de la Liga Iberdrola.

Irene Ferreras es clara y directa. Con 25 años, colgó los guantes y se sentó en el banquillo del Olímpico de Moratalaz. La echaron en Navidad. "Da igual que te hayas formado, que trabajes, la relación causa-efecto no existe en el fútbol". Ahora, es la entrenadora del Rayo femenino. Con un presupuesto muy ajustado, sin Natalia Pablos y con jugadoras del filial, son sextas. "Cuando cogí al Rayo, muchos me decían que era un marrón; ahora, me piden consejo". 

¿Te imaginabas estar sextas cuando empezasteis?

El otro día lo hablábamos en el vestuario. No nos lo creemos. Empezamos el 30 de julio, con fichajes que no llegaban, con gente del filial. Jugamos un torneo contra equipos de Segunda División y perdimos casi todos los partidos. Y míranos ahora. El equipo cree y se lo cree. Esa es la base de nuestro trabajo: creemos en salir al campo y competir contra cualquiera. 

La temporada pasada entrenaste al filial. Previamente, al Olímpico de Moratalaz y a la Solana FF. ¿Cuándo te dijeron que te ibas a hacer cargo del primer equipo?

Cuando acabó la temporada me reuní con Juanma Barroso, íbamos a hablar de mi futuro en el filial. Se escuchaban muchos nombres para el banquillo del primer equipo, yo no aparecía ni entre las opciones. Era algo que tenía totalmente descartado. Cuando subo a hablar con él me dice que quiere que yo sea la entrenadora del Rayo. Llamé a mi equipo -José, Kike y yo- y nos preguntamos si estábamos preparados. Suponía mucho esfuerzo, mucho tiempo, ninguno de los tres nos dedicamos exclusivamente a esto. Nos prometimos que si los resultados no llegaban, el tiempo no iba a ser una excusa y aceptamos el reto.

¿Qué le dijiste al vestuario en tu primer día?

Les dije que dejasen de autocompadecerse. Al principio la sensación era: "Pobrecita Irene, vaya marrón has cogido, pobres chicas...". Les dije que parasen, que yo estaba ahí porque quería, porque creía que se podía y que las excusas no valían: menos presupuesto, menos horas de entrenamientos, peores condiciones, etc. Había que dejar el victimismo a un lado. Mira, yo me considero una persona muy insegura, pero a nivel profesional creo mucho en mi trabajo. Le tengo mucho amor a esta profesión. Llegue a ese vestuario preparada para todo. Incluso para llegar a la jornada 15 con tan solo un punto. Para absolutamente todo.

¿En algún momento sentiste miedo? Era tu primera experiencia en la Liga Iberdrola. 

Por suerte, en mi vida deportiva me ha tocado vivir situaciones de todo tipo. La experiencia en el Olímpico de Moratalaz no fue buena. El equipo subió de rebote y teníamos carencias a todos los niveles. Fue un enriquecimiento brutal. Era diciembre y el equipo estaba situado en la mitad de la tabla. Encadenamos cuatro derrotas seguidas y nos echaron. Yo pensaba: "¿Mi primera experiencia laboral y me echan?". Fue la primera vez que pensé: "Vaya leche te has llevado, Irene". Yo pensaba que como me había formado y como entrenaba bien, las cosas iban a salir. Vivía en esa creencia, crees esa relación causa-efecto. Pero me di cuenta de que el fútbol no funciona así, que existen muchos más factores y que tú no los puedes controlar. 

¿Es verdad que el Rayo es diferente? 

El Rayo tiene mil limitaciones, pero tiene cosas que sé que no voy a encontrar en ningún otro club. El cariño de la gente, cómo la gente desinteresadamente te muestra su apoyo, cómo los aficionados te llaman por tu nombre. Existe una cultura de amor a la sección femenina y la gente que siente el rayismo de verdad lo sabe y sus éxitos permanecen en su memoria. Yo he crecido en el Rayo (de los 13 años a los 22 formó parte de su cantera) y esto es otra cosa, que a las niñas se les quite la bobada de la camisetita, del escudito, el Rayo es trabajo. La clave de nuestro vestuario es el nivel humano, son tías que desde el primer día nos tendieron la mano, que sabían lo que había y que solo se podía sacar si estábamos juntos. 

Sois el equipo con menor diferencia de goles (20 GF/24 GC). ¿Cuál es el estilo del Rayo?

Es una obviedad, pero intentamos que todo lo que hacemos durante el partido nos sirva para encontrar la mejor situación para finalizar. No somos un equipo que pueda sacar los partidos por individualidades, no tenemos eso. Todo tiene que ser desde el colectivo. Entendemos que, para eso, tenemos que generar superioridad desde atrás. Si tú te fijas, pocos equipos de la Liga Iberdrola sacan el balón jugado cuando la presión del rival es alta. Todos lo golpean, no digo que lo rifen. Sin embargo, nuestra salida de balón es casi siempre jugada. Las chicas han creído en este sistema. Ahora todos los equipos vienen a apretarnos, pero eso nos motiva. A mí, como entrenadora, me motiva. Me motiva darle recursos a mis jugadoras.

Nuestro sistema es un 3-5-2, pero acaba siendo un 5-3-2, porque nos hunden a las carrileras. Yo no pongo a mis jugadoras en la frontal del área porque quiera. El fútbol es una cuestión de tiempo y yo aspiro a que, en un periodo de tiempo medio/largo, mi equipo sea capaz de estar en el otro campo, pero nosotras necesitamos tiempo para eso. Necesitamos atraer al rival a nuestro campo y que las jugadoras más determinantes se encuentren en la mejor situación para definir en campo contrario. No es que nosotras no queramos el balón, claro que lo queremos, pero los rivales tienen mucha calidad.  Para que nuestras jugadoras den siete pases seguidos, tienen que estar acertadas y nosotras tenemos muchas carencias técnicas. Hay muchos entrenadores que dicen que dependiendo de tus jugadores puedes jugar a una cosa u otra, yo no creo en eso. Tú puedes jugar al fútbol. También te digo, si yo hubiese perdido las 10 primeras jornadas por creer en esto, me hubiesen largado. Por suerte, los resultados van bien y eso nos permite tener más tiempo para seguir desarrollando esta idea. 

¿Por qué ha salido bien?

El primer día les plantamos una figura técnica para calentar y se les puso la cabeza como un bombo. Les expliqué que no son pases, es juego. De dónde viene el balón, a dónde lo quiero llevar. Al principio, les hablaba chino. Los comienzos fueron difíciles. Tú sabes que en un vestuario están las jugadoras que tienen más poder y las que siguen a las que tienen más poder. La jugadoras clave se han sentido a gusto con este modelo y han creído en él. 

¿En qué entrenadores de la Liga Iberdrola te fijas?

Siempre me ha gustado mucho el R. Betis de María Pry. Este año, me fijo mucho en el F. Albacete, juegan con mucho criterio. Nosotros dedicamos mucho tiempo al análisis de los rivales y el F. Albacete tiene unos patrones muy marcados, su idea de juego es muy clara y eso eso significa que hay mucho trabajo detrás. A nivel de estilo, me gusta mucho el FC Barcelona. Dependiendo de qué jugadoras juegan lo ejecutan de una forma u otra. Cuando juega Aitana, me parecen una maravilla. El At. Madrid también es un pasada. En cada partido, generan mil ocasiones de centro y remate. Es una plantilla completísima.

Si pudieses fichar a una jugadora por línea, ¿A qué futbolistas elegirías?

(Resopla) Ficharía a la portera del Valencia, Jennifer Vreugdenhil, el otro día nos reventó el partido. De defensas, me quedo con Mapi. Aitana para la línea de medios y arriba, Nahikari. Me encanta. Me parece una jugadora muy completa. No es solo una goleadora, interpreta el juego y sabe qué necesita su equipo en cada momento. ¿Cuándo dices que llegan? (Ríe). 

A los 25, colgaste los guantes. ¿Cómo ha cambiado el fútbol femenino en estos tres años?

A nivel de recursos, de repercusión, el cambio es evidente. Yo siempre les digo a mis jugadoras que yo no tengo ni una sola foto decente de cuando jugaba. Ahora les sacan 500 y de mil formas diferentes. Y yo tengo una foto malísima, que apenas se me ve (se ríe). A nivel deportivo, está evolucionando, pero aún le queda mucho. Para que el fútbol femenino alcance un nivel alto, hay que empezar por la base. Hay jugadoras en la cantera que no saben hacer un control orientado. Hay que darle mucha más importancia a la base. Un jugador alevín, que se forma para jugar en LaLiga Santander, entrena una hora y media, tiene el campo entero y entrena cinco días a la semana. Una chica del juvenil entrena dos días, a medio campo y una hora. Y a saber con qué entrenador. Hay que preocuparse más de la cantera, de las que vienen. 

Hablas de la cantera, de tu preocupación por ella. ¿Si tuvieses que apostar por una jugadora de tu equipo que va a ser importante en un futuro, en quién piensas?

Es difícil quedarme con una, pero es cierto que Eva Alonso tiene todos los condicionantes para llegar lejos. No es una jugadora espectacular, pero es muy correcta en todo, tiene un coco... El año pasado me la subí al filial dos ratos y la veías que aún le faltaba algo, pero su evolución en un año fue tremenda. Este año, iba a hacer la pretemporada con nosotros y a jugar con el filial. Pero me la he tenido que quedar. 

 

 

 

 

 

 

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