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Actualidad | 31 ENE 2017

Esta pierna es mía; creo…

La Universidad de Salamanca nos explica el error que supone utilizar posesivos para hacer referencia a partes del cuerpo.

Un chascarillo popular, origen de una expresión con la que mostramos cierto malicioso alivio cuando otros se comen el marrón que en justicia nos debería corresponder, cuenta lo que le sucedió a un alguacil que, por encargo de un alcalde, fue a cobrar una multa. Quien debía pagarla no solo no lo hizo, sino que, además, le colocó al pobre emisario un par de cumplidas bofetadas diciéndole: "Toma, para quien te envía". Cuando este se presentó ante el alcalde, le contó lo sucedido y le dijo: "Señor, estas dos bofetadas que me han dado realmente se las han dado a usted, porque mi cara representa la suya", a lo que el alcalde, con tanta sorna como alivio, respondió: "Ahí me las den todas".

¿Se imaginan qué inmensa suerte sería que nos operaran de menisco abriendo las rodillas de otro? ¿Podríamos provocar un penalti tocando el balón en el área con una mano ajena? ¿Seríamos capaces de rematar un balón con una pierna que no fuera la nuestra? Pues eso es lo que parece deducirse cuando, cada vez con más frecuencia y seguramente por influencia del inglés, leemos y escuchamos que un jugador "ha sido operado de sus dos rodillas", "tocó claramente el balón con su mano derecha" o "remató de volea con su pierna izquierda".

Nuestra lengua, contrariamente a lo que sucede en inglés, no utiliza posesivos para hacer referencia a partes del cuerpo o a la indumentaria; con el artículo es más que suficiente, a no ser que, en surrealista pirueta, nos viéramos de repente reencarnados en otro cuerpo o nos vistiéramos con la ropa de otra persona. No decimos "duele mi cabeza", sino "me duele la cabeza", ni "se puso sus pantalones", sino "se puso los pantalones".  En los ejemplos futbolísticos anteriormente citados habría que decir, por tanto, que el jugador "ha sido operado de las rodillas" (en el caso de que no se trate de una extraña criatura trípeda sobra también el dos), que "tocó claramente el balón con la mano derecha" o que "remató de volea con la pierna izquierda".

La famosa frase de San Agustín "Yo soy dos y estoy en cada uno de los dos por completo", de momento, no es aplicable ni al fútbol ni a la gramática. Aquí, mientras no se demuestre lo contrario, cada cual tiene lo suyo.

© LaLiga - Año 2017

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