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Actualidad | 1 JUL 2016

El origen de la expresión 'cantar el alirón'

En esta noticia la Universidad de Salamanca te explica el curioso origen de la expresión 'cantar el alirón': un cuplé titulado El Alirón.

Son muchas las expresiones coloquiales que se han generado en el ámbito deportivo, y especialmente en el futbolístico. La que nos ocupa, que se usa cuando un equipo gana la liga (El Granada cantará el alirón esta jornada si gana en casa y el Éibar no lo hace en el Bernabéu), trasciende a veces –como sucede con la mayoría de ellas– el entorno en el que fue generada: Parece que Jacinto ha aprobado las oposiciones, pero él no quiere cantar el alirón hasta que los resultados sean oficiales. 

¿Qué significa alirón? Según el Diccionario de la Lengua Española, en varios países hispanoamericanos es sinónimo de alón, un tipo de sombrero de ala ancha, lo que poco o nada tiene que ver con nuestro caso.  Para algunos sería la adaptación de la expresión inglesa all iron, es decir, ‘todo hierro; hierro lígrimo’, sin mezcla de fósforo, con la que se certificaba la pureza del producto que desde Vizcaya se exportaba a las industrias siderúrgicas británicas; Jon Juaristi así lo explica glosando un poema propio sobre su Athletic que titula de ese modo. Es cierto que en la génesis del término hay una innegable relación  con Vizcaya, con Bilbao y con su equipo de fútbol, aunque, como veremos, el dicho nos llegó por un camino bien distinto. Al final parece que estamos ante uno de tantos vocablos sin significado, rotundos y sonoros, que en la lengua coloquial nacen de la fuerza de arrastre de la rima. 

Tenemos que remontarnos ni más ni menos que a 1913, cuando la bailarina y cupletista Marietina, una de las vedetes del momento, estrena en el Teatro Romea de Madrid un cuplé titulado El Alirón, con letra de Álvaro Retana y música de Gaspar de Aquino, cuya letra dice: 

"En Madrid está de moda
la canción del alirón,
y no hay nadie en los madriles
que no sepa esta canción,
pues las niñas ya no entregan
a un galán su corazón
si no sabe enamorarlas
entonando el alirón.
¡Alirón! ¡Alirón! ¡Pon, pon, pon, pon!" 

La canción, sobre todo el estribillo, entonado con las dosis justas de picardía, tiene un éxito inmediato, de manera que otras cupletistas lo incorporan rápidamente a su repertorio. 

Nos trasladamos a Bilbao, a la nochevieja de aquel 1913. Termina el año con el Athletic Club pletórico, favorito para ganar el Campeonato de España (finalmente se lo llevaría el Rácing de Irún) y que, además, ha inaugurado hace poco –con gol del gran Pichichi– el moderno y cómodo estadio de San Mamés. En el Salón Vizcaya actúa otra famosa cupletista, Teresita Zazá. En el repertorio lleva, por supuesto, la canción que ha hecho furor en Madrid. Teresita pide al público que coree el estribillo y, espontáneamente –quizá lo más adecuado sea decir que contribuye en parte sustancial la euforia etílico-festiva del momento– surge la variante autóctona: 

"¡Alirón! ¡Alirón! ¡El Athletic campeón!" 

Tanta fuerza y tanta repercusión tiene el renovado estribillo que los avispados autores reescriben el cuplé, lo siembran de ripios oportunistas y lo visten de rojiblanco: 

"En España entera triunfa
la canción del alirón
y no hay chico deportista
que no sepa esta canción.
Y las niñas orgullosas
hoy le dan su corazón
a cualquiera de los once
del Athletic campeón.
¡Alirón! ¡Alirón!
el Athletic es campeón.
Hoy el fútbol en España
es la máxima afición
y la gente se emociona
con los ases del balón.
Y lo mismo en Indochina
que en Italia y el Japón
todos cantan las proezas
del Athletic campeón.
¡Alirón! ¡Alirón!
el Athletic es campeón". 

La nueva versión se hace muy popular entre los aficionados al fútbol, tanto que llega a utilizarse como himno oficioso del Athletic hasta que en 1983 Juan Antón Zubikarai y Carmelo Bernaola componen el que hoy todos conocemos, seguramente el más bello de todos los himnos de los equipos españoles, cuya introducción musical conserva los primeros compases del antiguo cuplé.

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